la mafia no descansa

¿Qué pasará el viernes? Un día después de la celebración por las mujeres

Publicado: 2012-03-06

El antropólogo, Javier Torres, cuestionó en su columna del Diario 16 cómo el día internacional de la mujer se ha convertido en un buen negocio, propicio para el consumo, despojándolo de su contenido político.

A continuación la columna completa:

Aunque es probable que el día jueves 8 de marzo algunos diarios publiquen avisos publicitarios saludando a la mujer en su día, e incluso oferten descuentos en algunos productos, más difícil será que el día viernes los mismos medios informen sobre las actividades que diversas organizaciones feministas realizarán exigiendo y reclamando sus derechos. Incluso es probable que en algunas oficinas se organicen agasajos al personal femenino con brindis y rosas de por medio, pero más difícil será que al día siguiente los derechos de las agasajadas sean respetados.

Hace unos años este día pasaba un tanto desapercibido y a nadie le interesaba regalar flores ni hacer descuentos. Sin embargo, en nuestra sociedad de consumo, de pronto alguien se dio cuenta de que era un buen negocio añadir al calendario “festivo” –siempre propicio para el consumo– el Día de la Mujer, pero para ello había que despojarlo de su contenido político. Esto en razón de que el Día Internacional de la Mujer que se celebra desde hace mucho tiempo en todo el mundo es una fecha de conmemoración de la lucha de las mujeres por la plena vigencia de sus derechos.

En sus inicios, estas luchas estuvieron vinculadas sobre todo a la mujer trabajadora, y a que tuviera igualdad de derechos respecto a los varones, cosa que aún hoy en día, en el paraíso feliz del crecimiento económico, no se da. Basta solo mirar a los valles agroexportadores de la costa donde los derechos laborales de las mujeres siguen siendo una buena causa por la cual pelear, ya que no hay seguro social, ni horarios de ocho horas, ni salarios justos que nos permitan decir que ha mejorado sustancialmente la calidad de vida de las mujeres trabajadoras.

Tampoco hay mucho que celebrar cuando vemos lo que ocurre en nuestras propias casas, donde las trabajadoras del hogar, en su gran mayoría, siguen bajo un régimen de servidumbre que termina casi siempre cuando estas llegan a una edad en la que sencillamente ya no pueden más por el enorme esfuerzo desplegado durante décadas, en una o varias casas. Entonces, sin contar con pensión alguna, son reemplazadas por otras más jóvenes, en un ciclo que resulta interminable e inaceptable, pero que para la gran mayoría es parte del “orden natural de las cosas”.

Sin duda, el Día Internacional de la Mujer puede servir también para poner en evidencia la carencia de políticas públicas, las limitaciones del Estado para reconocer los derechos de las mujeres y, sobre todo, para recordarle al presidente de la República el incumplimiento de sus promesas electorales, como lo han hecho diversas organizaciones a través del pronunciamiento “Las mujeres peruanas demandamos al gobierno la garantía de nuestros derechos para lograr una real transformación”.

Pero este día también puede servir para reconocer a las mujeres que nos enseñaron lo que son sus derechos. Por ello, quiero saludar a mi abuela materna, doña Abigail Gutarra, una mujer de 102 años que desde niña apañaba algodón al lado de su madre, y que por circunstancias de la vida tuvo que trabajar duro y parejo desde su adolescencia en casas ajenas cuidando niños, lavando platos, cocinando y un largo etcétera, pero que además se dio tiempo para estudiar en la escuela, para ser militante del partido aprista durante muchos años, para leer siempre y, sobre todo, para enseñar a todo aquel que se le cruzó en el camino en su larga vida, que las mujeres tenían derechos.


Escrito por

Laura Ramírez

Estudiante de Comunicación Social-Periodismo Redactora de Lamula.pe


Publicado en

Día Internacional de la Mujer

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